Lingüística en la Red nace con la intención de alcanzar varias
aspiraciones. En primer lugar, promover, mantener y consolidar
una revista de lingüística que muestre el desarrollo de las vertientes
teórica y aplicada de la disciplina. Y ello con plena conciencia
de que, en ocasiones, los temas específicos de uno y otro ámbito
dificultan una visión conjunta de esta ciencia y de que incluso
resulta complejo reconocer la propia existencia de la lingüística
aplicada en tanto que cuerpo “unitario” de conocimientos
científicos. Estos problemas epistemológicos no son, sin embargo,
impedimento para la edición de una revista en la que tengan cabida
artículos que planteen un estado de la cuestión reciente sobre
algún tema de lingüística teórica, que discutan algún punto de
teoría lingüística o que expliquen alguna cuestión, en relación
con una o varias lenguas, desde la concepción teórica sustentada
por cualquiera de las metodologías lingüísticas en las que en
la actualidad se trabaja, ya sea aquélla formal o funcional.
Asimismo, Lingüística en la Red quiere
acoger artículos en los que se presenten los resultados de trabajos
de investigación orientados a las aplicaciones de los conocimientos
teóricos, bien desde una perspectiva general o bien desde la
perspectiva que proporciona el análisis de una lengua particular.
El
apartado “Artículos” de la revista recogerá todas
esas aportaciones. Por otra parte, la sección de “Reseñas” está pensada
para dar cuenta de la aparición de todos aquellos libros de lingüística
que sigan los criterios anteriores, bien entendido que la reseña
puede ser meramente informativa o conjugar este carácter con
el de revisión crítica.
El
segundo deseo que guía la revista es el de convertirse con el
tiempo en uno más de los foros del Área de Lingüística General.
Desde su creación, los componentes de esta área de conocimiento
han tenido ocasiones para encontrarse y para tratar temas y cuestiones
de interés para el área, la especialidad y el cultivo de la ciencia
vinculada al área. Así, aunque no con una periodicidad regular,
son varias ya las reuniones que por una razón u otra se han celebrado
en distintas universidades. Además, desde 1994, las sucesivas
celebraciones del Congreso de Lingüística General (en
Valencia (1994), Granada (1996), Salamanca (1998), Cádiz (2000)
y León (2002) -con la próxima cita en Santiago de Compostela
(2004)-) han permitido ofrecer una cumplida muestra de los trabajos
y las investigaciones de los miembros del área.
Junto a ello, la exposición de paneles en algunos de los congresos
celebrados y su posterior publicación han ido proporcionando
un conocimiento actualizado acerca de quiénes somos y qué hacemos.
A todo esto se une ahora Lingüística en la Red, un nuevo foro que puede
ayudar a incrementar dos parcelas: la de las publicaciones y
la de la información. Para este último punto se dedica en la
revista un apartado específico con ese mismo título. En él se
desea incluir tanto información sobre proyectos de investigación
lingüística como informaciones puntuales sobre actividades del área
o de sus profesores, limitadas estas últimas a aquéllas que den
cuenta de la celebración de congresos, jornadas, conferencias
pronunciadas por conferenciantes extranjeros, implantación de
programas de doctorado en los que intervengan profesores del Área
de Lingüística o modificación de planes de estudio en relación
con asignaturas del Área.
Por
lo que se acaba de decir no debe pensarse que esta revista se
limita a editar publicaciones de los integrantes del Área de
Lingüística General. Al contrario, sus puertas (o, tal vez, sería
mejor decir su portal) están abiertas a los especialistas en
cualquier lengua que, desde una perspectiva estrictamente de
teoría y aplicación lingüística, aborden un aspecto de la lengua
de su especialidad.
La última
intención que guía la revista es la de agilizar la publicación
de trabajos, por eso se ha elegido el formato electrónico y no
el de papel. La razón es clara. Algunos de los que formamos el Área
de Lingüística General en la Universidad de Alcalá venimos observando
que los trabajos que enviamos a revistas o publicaciones periódicas
tardan, en ocasiones, años en ver la luz, aun habiendo sido aceptada
su publicación desde el primer momento. Y, aunque seguramente
el carácter de nuestras investigaciones no exige su conocimiento
inmediato por parte de la comunidad científica, también es cierto
que esperar años en ver publicado un artículo le resta valor
a los ojos del propio autor y, cuando se trabaja en temas que
están suscitando un interés más o menos generalizado, conlleva
el peligro de que la visión de un tema o el planteamiento y la
solución de un problema ya hayan sido presentados por otro investigador.
Asimismo, los resultados de investigaciones llevadas a cabo sobre
datos empíricos, como es el caso de las de sociolingüística,
por ejemplo, están sujetos a las modificaciones y revisiones
a que obliguen nuevos estudios, pero eso exige un conocimiento
periódicamente secuenciado de todos los trabajos. Además, las
reseñas, que en general lo son de publicaciones recientes, pierden
actualidad, si se retrasa su publicación, y el conocimiento tardío
de los proyectos (a veces los conocemos cuando su plazo de ejecución
ha finalizado) impide el contacto con los investigadores que
lo realizan de otros que estén trabajando en temas cercanos o
relacionados. Para contrarrestar esta situación, nos pareció,
en un primer momento, que sería una buena idea publicar una revista,
en formato electrónico, que se fuera gestando conforme se recibieran
los artículos y se aceptaran para su publicación. De ese modo,
no habría que esperar a cerrar un número para colocarlo en la
red. La aceptación de un artículo llevaría aparejada su inclusión
inmediata y, cuando los artículos en la red tuvieran entidad
suficiente para constituir un número, éste se cerraría y se abriría
uno nuevo.
Sin
embargo, aun teniendo un formato electrónico y una gestación
paulatina, el bosquejo de esa revista seguía siendo deudor de
la concepción de las revistas de papel, que distribuyen las publicaciones
en números o volúmenes que se van sucediendo. Para ser coherentes
con el propio medio de edición elegido, la red, se ha pensado,
finalmente, que Lingüística en la Red vaya incluyendo en orden
alfabético, sin distribución en números sucesivos, los artículos,
las reseñas y las informaciones que se publiquen, conforme se
vayan recibiendo y según se vayan aceptando. Cuando la cantidad
de artículos almacenada sea notable se distribuirán, asimismo,
por materias, de modo que cada artículo pueda ser localizado
en un índice alfabético y en una clasificación conceptual. El
futuro hará ver la acogida de la revista, la calidad que pueda
alcanzar y la continuidad que pueda tener. Si estos tres aspectos
resultan favorables, cabe la posibilidad de que con el tiempo
los artículos más antiguos dejen de aparecer en la revista y
pasen a formar parte de una colección de discos compactos. Un
tratamiento análogo se dará a las reseñas y a la información
sobre proyectos de investigación, aunque en estos dos casos la
ordenación quedará limitada a la alfabética.
Y ya
sólo restan dos cuestiones: agradecer a los profesores que forman
parte del Comité Científico su aceptación para colaborar, las
ideas que algunos de ellos fueron apuntando ya al confirmar su
colaboración (he procurado dejarlas reflejadas en las líneas
anteriores) y el tiempo que dedicarán a informar sobre los artículos
recibidos. La segunda es animar a los estudiosos de la lingüística
a que nos envíen el material que pueda dar contenido a esta página,
que no será más, ni menos, que lo que todos nosotros queramos.
Inmaculada Penadés Martínez
Alcalá de Henares, marzo de 2003